Escape

El cielo de la ciudad es hoy de idéntico color, lo habitual. Salgo a la calle compro el periódico, leo el encabezado. “Cientos de efectivos en la búsqueda de El Chapo por varias entidades.” –Qué encabezado más raro-

Hace semanas que tengo bloqueo. Cuando no puedo escribir lo atribuyo al fluir de las situaciones diarias. Aquello que llamamos cotidiano. La repetición de acciones que nos produce infinita calma y al mismo tiempo letargo.

– “El Chapo Guzmán se ha fugado por un túnel”… -Necesito urgente uno de esos para mis ideas.-

Idea

Pensando en la situación: huye un criminal de una cárcel de máxima seguridad. La metáfora viene sola. La prisión de “máxima seguridad” es la rutina y el túnel la forma de huir. La prisión es el entorno donde se desarrolla la vida –espacio limitado, acciones limitadas- y el túnel el escape de la repetición infinita del trabajo, los hijos, los amigos, las drogas, el rock and roll o alguna baladita pegajosa, en el peor de los casos.

En algunos casos a la hora de enfrentar el supremo aburrimiento echamos mano de alguna droga (legal o ilegal). Acto que a su vez es altamente repetitivo, porque la mayoría de las veces lo hacemos con la misma sustancia, en entornos similares y con los mismos amigos y amigas.

Otra manera de eludir el pensamiento único, sobre la repetición de las acciones que realizadas día tras día conforman eso que llamamos vivir, es soñar. La vida se acompaña de ilusiones varias: fama, viajes, aventurasterrestres y extraterrestres, universos místicos, etc. Los estudios de mercado ya se han encargado de canalizar hacia una vía redituable la venta de -cómo deben ser- los sueños. En vez de hundirnos en la terrible desesperanza –que es poco comercial-, consumimos placer. Sería demasiado cruel que la ciudad estuviera llena de cartelitos saturados de realidad, mostrando las miserias humanas. En vez de esto el sistema vaciado de sensibilidad echa mano de la todopoderosa publicidad y le pone cara a la realidad; cara de “cuento de hadas” -léase e imagínese con las modernidades correspondientes, por favor-.

Sin embargo debajo de esta trillada cotidianidad encontramos personas que han podido vivir sueños de libertad. Los que no pudimos ser artistas, músicos o escritores pero poseemos un excelente acervo de material de ciencia ficción que facilita figurar y recorrer mundos imaginarios.

Ejemplo. El Distrito Federal tomado por seres de inteligencia artificial han creado laberintos imposibles, por los cuales pululamos los seres humanos: MC Escher y HR Giger como dioses creadores del universo. Mientras Tool musicaliza el momento de la creación y W. Gibson lo registra, para luego redactar su gran -biblia- del “cyberpunk”.

¡Absoluta perfección!

Por qué se me ha venido todo esto a la mente. ¡Ah! ¡Sí! El Chapo Guzmán. Capo experto en túneles, escapa de aquellos lugares construidos para que “nadie sea capaz de salir nunca de allí”, excepto si vives en México y eres uno de los millonarios de la lista Forbes.

Entonces este señor X que es un capo de la droga es decir, vende sustancias ilegales para evadir la realidad; es al mismo tiempo un experto en túneles para evadir a los milicos y la poli y escapar de prisiones de alta seguridad. Un tipo con increíble talento para evadir, tan útil en estos tiempos que corren.

Mientras divago sobre la noticia tengo la sensación de que la gente va encogida de hombros y con los ojos achinados, como riéndole la broma al Chapo. La sonrisa burlona y el meneo negativo de cabeza que denota frustración, es lo que se lleva hoy. También se escucha el tonito de resignación que se ha tomado las calles para asegurar que a “nadie le sorprende”; que “ya había tardado”; que “si ya saben que se escapa pa´que lo encierran”. De hecho, nada nuevo bajo el sol; solo la constatación de aquello que ya se dijo la primera vez.

Camino y me uno a la multitud de inconformes que quieren también -cruzar un túnel-, desaparecer para aparecer en otro lugar. Acelero el paso y me cuelo delante del chaparrito con exceso de barriga y tomo dirección Pantitlan.

Miro a todos. Nos hemos dado cita para la escapada en “masa” pero no somos muchos. Imaginé que seríamos millones pero la cobardía es mala consejera y al fin nos encontramos los inconscientes de siempre.

-Típico -dijo la morenita guapa a mi costado-
-Tampoco es nuestro día -respondió con una risita el caballero/damita de pie-
-Lleve el cd conlas cien mejores baladitas romanticas, -gritan-
-Lleve los auriculares por 10, -responden-
-Lleve cuatro marcadores por 15, -sugieren-
-Compre tarjetas de recursos para -volar libre- tarifa única o recargable, *silencio
-Ahora resulta que no hay como tomar el metro en paz, -se queja la mayor con deseos de dormitar-

Que ganas de sentir la adrenalina de la huida, necesitar la agilidad del cuerpo y la destreza de la mente para salir de apuros. Ser un ladrón que trabaja para sí mismo y no para otros ladrones adinerados -imaginando tiempos de piratas-. Huir para encontrar la ciudad amurallada que promete cumplir los sueños, los verdaderos, no aquellos que vienen proyectados en la pantallita boba.

Por el altavoz se comunica a los deambulantes que el ingreso a los mundos paralelos se encuentra en una estación de metro y para llegar hay que comprar los planos… ¡¿no te jode?!
¡Pinches Pendejos!

No manches. Otra vez me he pasado de estación. Y es que delirar con los ojos abiertos es como dormir, se olvida la realidad. Mientras regreso voy esparciendo alucinaciones y me apropio de otras con la camarita de robar sueños.

End

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